Informe de la Organización Internacional del Trabajo hace una radiografía del desempleo en la región.

El más reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace una radiografía de la situación laboral de América Latina y el Caribe. Según el organismo el promedio regional de desempleo alcanzó el 8,1%, representando así el nivel más alto de los últimos 10 años. La OIT señala que, si bien hay particularidades en cada país, se trata de un fenómeno que afecta a toda la región.

 

De acuerdo al informe, la cifra de personas desocupadas creció en 13 de los 19 países analizados. Ecuador no fue ajeno a esta situación. Fenómenos externos como la caída en los precios del petróleo, la devaluación de la moneda de sus países vecinos y la imposibilidad de hacer lo propio al no tener moneda propia, fueron factores que influyeron en el aumento de la tasa de desempleo en el país.

 

Pese a esto, Ecuador se mantiene como la cuarta nación con la tasa de desempleo más baja y se sitúa en una mejor condición que países como Argentina, Venezuela, Colombia, entre otros.

 

El mismo informe de la OIT explicó que estas estadísticas reflejan diversas realidades y ahí es justo donde debemos detenernos para analizar que en medio de este dato de 25 millones de desempleados en la región, hay aspectos a rescatar que marcan la diferencia de la realidad de cada estado frente a este panorama incierto.

 

 

En medio de esta situación, el reto consiste en ser creativos y generar propuestas que permitan revertir este impacto económico y social, por una oportunidad de crecimiento laboral con mejores condiciones sobre todo para jóvenes, mujeres y tercera edad. Un dato relevante y no menor, es que el país no ha adoptado políticas de flexibilización laboral en detrimento de las clases trabajadores, sino que por el contrario ha mantenido su interés en garantizar la seguridad social de los empleados.

 

Desde hace 10 años Ecuador ha buscado garantizar los derechos fundamentales de los trabajadores, derechos que antes eran vulnerados por medio de la flexibilidad laboral, la tercerización, el trabajo no remunerado del hogar, entre otros. Avances en las reformas laborales han permitido al país estar por encima de la media de los demás países de la región y que se garanticen así los derechos laborales de todos y todas.

 

  • Si bien hay cosas que se deben y pueden mejorar, el 2016 en particular, fue un año adverso para el país, pero gracias a los cambios constitucionales y legales no se ha retrocedido y los logros significativos en materia laboral deben mantenerse.

 

Políticas orientadas a la sensibilización e inclusión de las personas con discapacidad, que les permiten acceder a un puesto laboral sin discriminación, así como la ratificación de 61 convenios de la OIT, entre otros son muestra del compromiso del país por la generación de empleos de calidad.

 

Finalmente, la creatividad, el empeño y emprendimiento del sector privado para generar propuestas y sumarse al compromiso con la generación de empleo son claves en este momento. El pesimista siempre encontrará una razón para quejarse, pero quienes se comprometen con el cambio buscan propuestas para seguir adelante.

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